jueves, 25 de septiembre de 2014

El legado musical de Enrique Bonne


Publicado en: http://www.uneac.co.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=8227

En un emotivo homenaje a la figura de Enrique Bonne –músico y compositor santiaguero que ha devenido leyenda de la cultura cubana, creador del ritmo pilón y de muchas de las más populares guarachas y boleros que se escuchan en Cuba– se transformó la presentación del documental Bonne: un legado musical, del realizador cubano Manuel Jorge.

Al mediodía del lunes 22 de setiembre acudieron a la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC importantes figuras de la música cubana, familiares, amigos y personas que le admiran para recibirlo a su paso por la capital y compartir con él algunos minutos. Le entregaron presentes el vicepresidente de la UNEAC Pedro de la Hoz, junto al presidente de la filial de la organización en Santiago de Cuba Rudolfo Vaillant, y Lucía Sardiñas por el Ministerio de Cultura..

El musicólogo Juan Piñera expresó el honor que sentía al presentar a un hombre cuya “humildad lo hace grande” y que “ha transformado en hecho artístico lo cotidiano”. El director del documental también tomó la palabra para agradecer a la familia Bonne que les hayan dejado entrar a su casa y a su intimidad, invitando a todos a disfrutar del resultado.

El audiovisual –producido por el Centro de Desarrollo del Documental “Octavio Cortázar” de la UNEAC –hace un sintético y acertado recorrido por los momentos principales de la vida y la obra del destacado artista, particularizando en algunas de sus observaciones sobre el desarrollo de la música popular cubana desde los años 50.

La coordinadora y responsable de la producción general del documental, Esther García, comentó posteriormente que el trabajo fue realizado en Santiago de Cuba en el momento que el protagonista celebraba sus 88 años, con un homenaje en la Sala Dolores. “El testimonio de Enrique, de su esposa Juana, de sus hijos, sus amigos, el sonar de sus tambores en los estudios Siboney, las calles de Santiago, sus pobladores y, en especial, su música, llenan de emotividad y esplendor este homenaje que hemos querido hacer a nuestro admirado y querido amigo”, indicó.
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Durante los 28 minutos de documental el propio Enrique habla sobre el inicio de sus inquietudes musicales a los 8 años, su primer trabajo profesional en 1951, su entrañable amistad con Pacho Alonso –de quien con modestia dice que “fue muy considerado” con su música o que “echó a caminar” su ritmo pilón–, además de escucharse varias de sus melodías, interpretadas por grandes orquestas como la de Pacho Alonso y los Bocucos, Estrellas Cubanas, el Órgano Oriental y la Aragón. Así se intercalan junto a las entrevistas los reconocibles acordes de Que me digan feo, El que no haya pecado que tenga cuidado, Dame la mano y caminemos, Yo no me lo robé vigilante, Si me falta el carnaval...

Pero el documental se detiene precisamente en el carnaval –a cuya Comisión le dedicó casi tres décadas como director de espectáculos artísticos–, en el grupo que creó desde 1961 con sus inigualables tambores y en la conga santiaguera para resaltar el orgullo que siente por su trabajo, que todos reconocen como un legado singular a la música popular cubana.
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“La amalgama de sonidos que se expresan con tanta fuerza en la conga –que viene de las tumbas francesas y de los toques religiosos de los negros africanos–, eso es lo que hace la rítmica de Santiago tan peculiar”, dice con visible emoción. “Se hace sobre la base de como suenan los pies cuando se arrastran...”, y lo demuestra, para insistir en que ninguna otra conga del país suena igual, ni en La Habana. “¡Es la forma de sonar Santiago!”, concluye convencido.

Y se contagia la sala con el ritmo de sus tambores y de la conga santiaguera que lo acompaña dondequiera que va, ahora de regreso a la ciudad que lo acoge como un hijo esencial.

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